La posición del monitor, la luz de la habitación y la distancia a la que te sientas pueden ser la diferencia entre llegar descansado o agotado al final del día
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Los ojos no están diseñados para fijar la vista en un punto cercano durante horas. Cuando lo hacemos, los músculos que controlan el enfoque trabajan en exceso, el ritmo de parpadeo baja a la mitad y la superficie ocular se reseca. El resultado es esa sensación pesada y ardiente que aparece al final de la jornada.
Lo que mucha gente no sabe es que gran parte de ese cansancio no viene de usar el ordenador, sino de usarlo en un entorno que no está bien configurado. Un monitor demasiado cercano, una lámpara que genera reflejos o una silla mal ajustada suman horas de esfuerzo extra para los ojos.
La buena noticia es que la mayoría de estos factores se pueden corregir sin gastar dinero y en menos de media hora.
Estos son los parámetros que más influyen en el cansancio visual. Ajustarlos no requiere material especial, solo saber qué buscar.
50 – 70 cm
Distancia recomendada desde los ojos hasta la pantalla
Si estiras el brazo y la punta de los dedos apenas toca la pantalla, estás en el rango correcto. Demasiado cerca fuerza el enfoque; demasiado lejos hace que te inclines hacia delante.
Al nivel de los ojos
El borde superior de la pantalla, a la altura de los ojos
Si el monitor está demasiado alto o bajo, el cuello se carga y los ojos tienen que compensar el ángulo. Un libro o un soporte improvisado puede ser suficiente para ajustarlo.
= Luz de la habitación
La pantalla no debe parecer una fuente de luz
Si la pantalla destaca mucho sobre el entorno, los ojos tienen que adaptarse constantemente al contraste. Baja el brillo hasta que la pantalla se integre visualmente con la luz de la habitación.
Luz por el lateral
Nunca de frente ni detrás del monitor
La luz entrando directamente por detrás o delante de la pantalla genera reflejos o deslumbramiento. Orienta el escritorio de forma que la luz natural llegue desde uno de los lados.
Pequeños cambios en la rutina que reducen el esfuerzo ocular acumulado a lo largo de la jornada
Cada 20 minutos de pantalla, mira un punto a 6 metros de distancia durante 20 segundos. Los músculos del ojo se relajan al dejar de enfocar de cerca, y eso reduce la tensión acumulada.
Frente a la pantalla parpadeamos mucho menos de lo habitual, lo que reseca los ojos. Tomar conciencia de ello y parpadear de forma regular, especialmente en momentos de concentración intensa, reduce el picor y el enrojecimiento.
Activar el modo oscuro en aplicaciones y el sistema operativo a partir del mediodía reduce la cantidad de luz blanca intensa que reciben los ojos. Combínalo con un tono más cálido en la pantalla para las horas de la tarde.
Trabajar con una sola fuente de luz puntual crea zonas de contraste que obligan a los ojos a adaptarse continuamente. Una iluminación suave y distribuida por toda la habitación reduce ese esfuerzo de forma significativa.
Inclinarse hacia delante a medida que avanza el día es muy habitual. Esa posición acerca los ojos a la pantalla sin que nos demos cuenta. Ajustar la silla para mantener la espalda recta ayuda a conservar la distancia adecuada.
Un texto demasiado pequeño o con poco contraste obliga a los ojos a hacer un esfuerzo extra para leer. Aumentar el tamaño de fuente y asegurarte de que el texto destaca bien sobre el fondo reduce la tensión de lectura.
Señal de que los ojos se están resecando por un parpadeo insuficiente o por el brillo excesivo de la pantalla.
La tensión ocular acumulada se traduce con frecuencia en dolor de cabeza frontal o en las sienes, especialmente a media tarde.
Los músculos del ojo fatigados pierden capacidad de mantener el enfoque. Si el texto se vuelve borroso tras horas de trabajo, el puesto necesita ajustes.
La fatiga visual consume energía. Sentirse agotado y somnoliento a media jornada puede ser señal de que los ojos están trabajando demasiado.